La vida al aire libre de los niños
Parte 2 volumen 1
En la segunda parte del Volumen 1 de Charlotte Mason,
se presenta una idea fundamental: la naturaleza es uno de los principales
medios que Dios ha provisto para educar al niño. El tiempo al aire libre no
es un recreo entre las lecciones, sino una parte esencial de la educación,
porque favorece el desarrollo físico, intelectual, moral y espiritual.
1. El aire libre favorece el crecimiento integral
Los niños necesitan pasar gran parte del día al aire libre.
El aire fresco, la luz del sol y el movimiento fortalecen el cuerpo, mejoran la
salud, favorecen el desarrollo cerebral y aumentan la vitalidad. Incluso
propone que, siempre que sea posible, las comidas se realicen al aire libre y
resume esta idea con una regla práctica: "Nunca estar adentro cuando no
hay problema para estar afuera."
2. La naturaleza es una gran maestra
El mundo natural ofrece innumerables oportunidades de
aprendizaje. Al observar árboles, flores, aves, insectos, ríos o nubes, el niño
desarrolla la atención, la curiosidad y el asombro. El conocimiento debe
comenzar con el contacto directo con las cosas antes que con los libros.
3. Educar la capacidad de observación
4. El papel de la madre
La madre acompaña al niño, pero no monopoliza el aprendizaje. Debe intervenir poco: señalar ocasionalmente algo digno de admiración, nombrar una planta o un ave, despertar la atención y luego permitir que el niño continúe explorando por sí mismo. Recordando lo que Mason llama “inactividad magistral”, permitiéndole al niño desarrollar sus intereses, reflexionar y establecer conexiones por sí mismo.
5. El juego libre también educa
Trepar árboles, correr, saltar, caminar, explorar y aprender
habilidades como nadar, andar en bicicleta, patines, etc., forman parte de una
educación completa. Estas actividades desarrollan la fortaleza física, la
coordinación, la valentía, la prudencia y la independencia.
6. El contacto con la naturaleza fortalece la vida
espiritual
La belleza de la creación despierta naturalmente en el niño el amor y la gratitud hacia Dios. Recomienda que los padres señalen ocasionalmente que una flor, un árbol o un paisaje son expresiones del pensamiento y del cuidado del Creador.
7. Salir en todas las estaciones
El invierno o el clima frío no son razones para permanecer
encerrados. Con ropa adecuada, los niños deberían seguir disfrutando
diariamente del aire libre, observando los cambios de las estaciones y
descubriendo nuevas maravillas en cada época del año.
Idea central de la Parte II
Esta lectura es una invitación a las familias a recuperar
una vida sencilla y cercana a la creación. Considera que la naturaleza es una
maestra insustituible que forma el cuerpo, la mente, el carácter y el espíritu
del niño. La tarea de los padres consiste en ofrecer tiempo, libertad y
oportunidades para que sus hijos vivan esa experiencia, confiando en que la
naturaleza, bajo la guía de Dios, hará gran parte de la obra educativa.
Les dejamos las siguientes preguntas para reflexionar:
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